miércoles, 7 de enero de 2015

Ejemplo de buenas prácticas: Fortalecimiento del equipo docente como motor del cambio.


Un establecimiento municipal de 500 alumnos, ubicado en un sector de alta vulnerabilidad, vive un giro radical y, a la vez, gradual, quedando el año 2007 al borde del cierre por bajos resultados en el SIMCE, disminución de la matrícula y serios problemas de clima y convivencia escolar, agravados por un entorno con problemas de tráfico y consumo de drogas.
El director asume esta situación crítica, lo que sumado a la renovación de parte del equipo docente, termina por convertirse en una oportunidad propicia para el cambio. Comenzó por precisar el perfil del profesor de la escuela y los acompañó en su formación en torno al proyecto educativo. Trabajó de manera colaborativa con ellos y generó las condiciones apropiadas para que desarrollaran su labor en un ambiente grato y cómodo pero estimulante y desafiante a la vez. El director se preocupó de ser un ejemplo para todo su equipo asistiendo al 100% de las reuniones de apoderados y liderando las reflexiones pedagógicas que ganaron en pertinencia y calidad; mantuvo un contacto cercano y fluido con todo el equipo docente propiciando el diálogo y la comunicación en situaciones de conflicto.
Como resultado de todo lo anterior, logró alinear el discurso y el actuar de todos los adultos del establecimiento educacional. Simultáneamente, se involucró a los apoderados como actores fundamentales en el fortalecimiento de valores que la escuela contemplaba en el Proyecto Educativo Institucional. Se les invitó a participar en charlas dadas por una psicóloga y una trabajadora social, se les entregaron lineamientos para establecer normas en el hogar y se repartieron folletos informativos para orientar el respeto a las reglas. Además, se responsabilizó a los apoderados del comportamiento de sus hijos al exterior de la escuela mediante la firma de cartas de compromiso.
Con los alumnos se comenzó a trabajar sobre las consecuencias de los propios actos a través de sanciones formativas y acciones de reparación, todas ellas declaradas en el Manual de Convivencia. En todas las aulas se expusieron las “normas de conducta”, las cuales llegaron a ser conocidas y respetadas por toda la comunidad educativa. Además, se comenzó a utilizar la instancia de mediación escolar como forma de resolución pacífica de conflictos.

Se capacitó profesionalmente a un docente para que cumpliese el rol de mediador con los alumnos y a su vez capacitara al resto del profesorado, de manera que ellos pudieran mediar también dentro del aula. Con esto, se generó un taller extra programático de mediación escolar, que a través de un equipo de alumnos mediadores, intenta resolver los conflictos entre pares, escuchando las versiones de todos los involucrados y buscando solución a sus problemas. Aquí lo central ha sido el fortalecimiento del equipo docente, proceso liderado por el director, y que es acompañado con el compromiso de los apoderados. Esto ha permitido la realización de un trabajo paulatino, articulado, constante y riguroso durante estos últimos seis años. Los frutos de este trabajo son evidentes: la escuela ha tenido mejoras significativas en los resultados SIMCE, a su vez, ha mejorado considerablemente su clima escolar, siendo reconocida por la comunidad como una establecimiento seguro, con una alta tasa de participación de profesores, apoderados y alumnos en las actividades escolares, logrando incluso que los estudiantes regresen para jugar o conversar con sus profesores después de la jornada escolar. Por último, ha incrementado su matrícula, completando sus cupos en la mayoría de los cursos.

Fuente: Agencia de Calidad de la Educación

No hay comentarios:

Publicar un comentario