EL PRINCIPIO DEL LIDERAZGO EN UNA INSTITUCIÓN EDUCATIVA
Este principio apunta a canalizar
las capacidades y la influencia interpersonal hacia el logro de resultados de
aprendizaje en los estudiantes. Estimular la noción de liderazgo, desde el
nivel directivo hasta la base de la organización, agiliza la toma de decisiones
y se generan experiencias que mejoran el clima no sólo en términos de cohesión
interpersonal sino también en función de prioridades y objetivos
(Cunninghan,W., Gresso, D. 1993; James, P., 2001). De la gestión del liderazgo
deberíamos esperar efectos positivos en el clima de la organización que incidan
directamente en la calidad de la mayoría de los procesos relevantes para el
logro de aprendizajes y avances organizacionales (Schmelkes, 1994), por tanto,
es necesario que la autoridad formal de la organización sea reconocida en su
rol de liderazgo potenciando así el surgimiento de otros actores en función de
proyectos específicos (Glaser,W., 2000; Cereceda, L., 2000; MINEDUC, 2000). Al
momento de explicar cómo ejercer un liderazgo efectivo en una organización
educativa, es necesario recurrir a investigaciones que precisan condiciones y
requisitos de alta complejidad. Se sostiene, por ejemplo, que la eficacia y la
pertinencia del perfil de liderazgo esta en función de la situación y del
desarrollo del grupo en que se desempeña este rol. Esto implica que no existe
un estilo de liderazgo eficaz per se, sino un repertorio versátil para
determinadas situaciones y para las diversas etapas de desarrollo de la
organización. Estas afirmaciones se sustentan en el clásico modelo del
liderazgo situacional (Hersey, P., Blanchard, K., 1972), se conxtextaulizan en
la perspectiva del «liderazgo transformacional» (Leithwood, K., 1994) y son
enriquecidas con investigaciones que destacan los matices cognitivos de los
diferentes estilos requeridos en el aprendizaje y la innovación educativa
(Anderson, J., Greeno, J., Reder, L, Simon, H., 1999). Junto a estos
antecedentes, es muy importante destacar la necesidad una clara dirección y
proactividad que se sustente y sea coherente con la propia cultura
organizacional (Cunninghan & Gresso, 1993), particularmente, en aquellas
organizaciones que se ven exigidas a responder múltiples demandas y que son
afectadas por variables exógenas que no controlan (vulnerabilidad social,
dependencia política, rigidez presupuestaria, etc.). Con lo anterior, se
confirma que la importancia del principio del liderazgo en las organizaciones
educativas, se asocia a un mayor involucramiento y contribución de los diversos
miembros en las metas institucionales y, principalmente, a la claridad y
alineamiento en pos del logro de resultados de aprendizaje. A continuación, se
propone una ejemplificación de esta lógica, contenida en la propuesta de
«estándares para el liderazgo educacional» planteados por la ISLLC-USA5 en
1996. Según esta propuesta, el liderazgo educativo debería sostener en el
tiempo, las fortalezas y énfasis que se detallan en el siguiente cuadro:
Fuente: Paulo Volante B., Miguel Nussbaum, Cuatro Principios De Acción En Gestión Educacional

No hay comentarios:
Publicar un comentario